jueves, 9 de abril de 2009

Düsseldorf gris y con encanto

Hacía mucho que no escribía nada relacionado con mis viajes y hoy precisamente me he acordado de este. Un día como hoy me acerqué a Düsseldorf, una ciudad alemana con un encanto especial. Pillé un vuelo de esos medio baratos, me pillé un día de vacaciones en el curro y me acerqué a esta ciudad donde había quedado con un amigo. Recuerdo que una vez allí y en el trayecto por la ciudad nos estuvo acompañando el Rhin y que paseé por calles con nombres impronunciables para mi y que acababan todas pareciendo que se llamaban igual. Una ciudad inmersa en su quehacer diario. Y unas calles, algunas, con cierto aire medievalesco que hacía más que agradable el paseo por ellas.


Me tomé por supuesto unas cuantas cervezas alemanas en una taberna espectacular con algún camarero de buen ver haciendo pinitos con el español y que estaba ocupada en su mayor parte por alemanes que habían pasado a la etapa de la jubilación y que mantenían una charla animada sentados frente a un enorme barril que hacía las veces de mesa y tomando unas cervecitas. Una pareja de avanzada edad sentada a nuestro lado y algún que otro joven estudiante que andaba por allí. La cerveza, buenísima y el sitio os lo recomendaría si no fuera porque no tengo ni idea de cual es.

También estuve en un curioso restaurante donde toda la gente a mi alrededor hablaba sobre cosas que yo no era capaz de entender y me resultó curioso ese sonar de voces a las que mi oído no estaba acostumbrado y a las que no podía poner sentido. Un lugar que resultaba de cualquier forma acogedor y en el que tuve una animada charla cual habitante de una isla en medio de un océano de voces inconexas.

Volví de nuevo a recorrer sus calles, a mirar sus nombres en los carteles, a mirar a la gente que circulaba por una ciudad en la que me sentía un poco extraña, volví a divisar el Rhin y la enorme noria que se cernía sobre él, me pareció una ciudad gris y agradable, con una temperatura estupenda y un lugar que quedó en mi retina para cuando pienso en lugares a los que me gustaría volver a ir.

Cogí un avión de vuelta a Madrid (no sin antes pasar de nuevo por la historia de las botas en el aeropuerto que no es motivo del post) y dormí felizmente en mi cama sin saber al día siguiente si es que lo había soñado o es que había pasado un día en Düsseldorf como el que se acerca a Segovia a comerse un cochinillo una mañana de domingo. Y de nuevo, vuelta a trabajar.

Mirarlo. Es una opción si alguien quiere hacer un día algo especial. Yo se lo propuse a mis amigas. Hay vuelos muy baratos a ciudades europeas a las que se puede ir y volver en el mismo día y acercarse pues a dar una vuelta, comer y disfrutar las sensaciones de haberse teletransportado y por la noche, de nuevo en casita.

Muse - Unintended

8 comentarios:

Outsider dijo...

Dusseldorf está relativamente cerca de donde vivo o hago como que lo hago. Por lo que comentas de los barriles probablemente conozco el sitio al que te refieres, http://www.qype.co.uk/place/6338-Brauerei-Uerige-Duesseldorf

Hace un tiempo que dejé de fumar, pero ahí se puede aunque no hay cenicero, con lo limpios que se supone que son estos vikingos... tienes que tirar la colilla al suelo.

jordi dijo...

Esta muy bien eso de la low cost, yo queria irme este mes un par de dias por hay. pero los de mi curro no sueltan prenda. A ver si lo consigo para final de mes. besote

RAÚL dijo...

es verdad que cada vez hay más vuelos a diferentes ciudades europeas con encanto. hay que planear las cosas con mucha anticipación para que salga barata la cosa, eso sí (joer, me oigo y parece que viaje habitualmente y todo!!) :P

yáñez dijo...

Padme, yo pensaba que estaba zumbao porque después de una noche de juerga acabábamos en valencia, o en Salamanca o a saber donde, pero lo de darse una vueltita por Alemania es para nota.
Estas escapadas están muuuuu bien, son anécdotas que no se nos olvidarán ni cuando estemos en el geriátrico.

argos dijo...

Esos viajecitos cortos siempre salen bien, te da tiempo de hacer un pequeño recorrido gastronómicoturístico. Este jueves santo hice yo un Düsseldorf pero en versión castiza (Cuenca): cervecitas y museo arte abstracto por la mañana, frito de matanza y tabla de caza con vinito a mediodía, concierto barroco por la tarde. Y luego a casita como si nada :)

Un besito muy grande, aún estás de vacaciones?

Padme dijo...

Je, pues ya lo creo que lo es. Muchas gracias, Outsider.

Ya sabeis, si alguna vez pasais por Düsseldorf acercaros a tomar un cervecita a este lugar. :)

Joer, jordi, no paras. Si estás todo el día por ahí y encima te quieres ir más. ;) Aysss, es que las escapaditas siempre vienen de lujo.

Ah, raúl que no viajas habitualmente? Pues está usté muy puesto. De cualquier forma también puedes pillar vuelos baratos de última hora y oye, puedes hacerte una de estas de ir a comer a Paris por ejemplo y volver a cenar a Alicante. Es una locura divertida. :P

Jajaja. Y qué te pensabas, que ibas a ser el único zumbao, yañez? Pues ya ves que no, que las hay que te superan. Desde luego que son historias para recordar.

argos, ese Düsseldorf conquense me ha gustado, oye. Ya me estás poniendo los dientes largos. Espero que te haya gustado el museo de arte abstracto y sobre todo Zobel que a mi siempre me gustó un montón. Joer y tengo un hambre a estas horas que como para que me hables de matanza. Bueno, parece que ha sido provechosa la peazo semana que te has pillao de vacances. ;P

Beso para ti y si, aún estaba de vacaciones pero ya no. :(

Javier Caballero dijo...

Viajes relampago, emocionantes porque debes de vivir deprisa antes de que el reloj debore tú tiempo.

Padme dijo...

Si, javi, son de esos viajes que no se olvidan.